El primer restaurante de la historia

¿Sabes cuál fue el primer restaurante de la historia? Por la época del Imperio Romano existían las tabernas, ya que a los romanos les encantaba salir a comer fuera de sus casas.  En ellas se servían pan, queso, vino, dátiles, higos y comidas calientes. También estaban las thermopolia (cuya raíz griega significa ‘vender caliente’), una especie de sitios de comida rápida frecuentados por gente pobre donde era posible comprar los alimentes listos para comer.

Foto: Thermpolium, sitio donde se servía comida en el Imperio Romano.

Foto: Thermpolium, sitio donde se servía comida en el Imperio Romano.

 

Posteriormente encontramos las posadas, lugares regentados por una familia donde los viajeros y mercaderes podían encontrar cobijo y comida a cambio de un poco de dinero. También estaban las tabernas, donde principalmente se vendían licores aunque en ocasiones se podía conseguir un poco de comida.

Lo que en la actualidad se conoce como restaurante es un invento reciente. El libro Guiness de los Récords considera que el restaurante más antiguo del mundo nació en Madrid, en la calle Cuchilleros,  junto a la Plaza Mayor. Era la Hostelería Botín, fundada en 1725 por un francés llamado Jean Botin junto a su mujer, una posada que ofrecía comida y alojamiento. En la actualidad es un restaurante llamado Sobrino de Botin y está especializado en la comida tradicional castellana.

Foto: actual Restaurante Botin. Fuente: diarioya.es

Foto: actual Restaurante Botin. Fuente: diarioya.es

Pero el concepto de restaurante como tal fue utilizado por primera vez  en 1765, aunque existe un poco de contradicción sobre quien inventó el término. Se dice que la idea fue de un mesonero de París conocido como Boulanger en cuyo establecimiento se servían “sopas reconstituyentes”. En el cartel que colocó se podía leer en latín: Venite ad me omnes qui stomacho laboratis et ego restaurabo vos, que traducido significa: “Venid a mí, hombre de estómago cansado, y yo os restauraré”.  A la gente le gustó la frase y el local, que se puso de moda, y empezaron a llamar a estos lugares “restaurantes”, lugar donde iban a ser “restaurados”.  Esta versión de los hechos está ampliamente aceptada por los historiadores e incluso aparece en la enciclopedia culinaria Larousse Gastronomique.

Foto: texto del cartel del local de Boulanger, de donde procede el término "restaurante".

Foto: texto del cartel del local de Boulanger, de donde procede el término “restaurante”.

Sin embargo,  hay otros investigadores que cuentan una historia diferente, señalando que antes de la revolución francesa (1789) muchos chefs de la aristocracia ya habían abierto sus propios restaurantes. Uno de los primeros parisinos en abrir un restaurante moderno fue Mathurin Roze de Chantoiseau, un empresario que frecuentaba los círculos aristocráticos de París. La apertura del primer restaurante era una respuesta a las preocupaciones de la élite con la búsqueda de la salud y su fascinación por la cocina. Además, Roze de Chantoiseau también abrió un directorio de empresas donde se anunciaban comerciantes, banqueros, artistas y restauradores (principalmente él mismo).  En él, se encargó de persuadir y crear conciencia en la clase adinerada sobre la innovación que suponía el concepto de restaurante, haciendo hincapié en los aspectos medicinales y saludables de la comida que se servía allí. Así pues, los restaurantes empezaron a ser demandados y la idea se afianzó en París.

Una de las características del restaurante de Mathurin es que los clientes se podían sentar en veladores separados, a diferencia de las tabernas, donde la gente se sentaba en grandes mesas compartidas. Los comensales podían elegir entre varios platos de un menú fijo y pagaban en función de lo demandado.

Poco más tarde nacería también en París el primer restaurante de lujo, La Grande Taverne de Londres cuyo propietario, Antoine Beauvilliers era una autoridad de la gastronomía. Su libro L’ Art du cuisinier (1814) se convirtió en una obra de referencia sobre el arte culinario francés. En su restaurante ser servían una gran cantidad de manjares en mesas particulares, combinando los cuatro fundamentos de la buena mesa: una sala elegante, camareros bien vestidos, una bodega selecta y una cocina de gran calidad.

Foto: reproducción de un restaurante de la época

Foto: reproducción de un restaurante de la época

Sea quien fuera el “inventor” del restaurante, solo podemos dar las gracias, pues se han convertido en una de las mejores opciones para disfrutar de nuestro tiempo de ocio en cualquier lugar del mundo. ¡Larga vida a los restaurantes!

Fuentes consultadas: muyinteresante.es, uaemex.mx.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s